Lo que permite el engranaje entre el yo y el tiempo histórico es el proceso mnésico, pues cuando se pierde la memoria, se rompe esa continuidad y, en consecuencia, el sentido de identidad se fragiliza. Iniciar un trabajo de toma de conciencia sobre la importancia de la memoria individual y colectiva desde la primera infancia, utilizando para ello sus objetos cotidianos como portadores de recuerdos, permite el encuentro entre dos memorias que se viven y sienten como una sola y contribuye a comprender que la memoria de niñas y niños -en tanto actores sociales-, puede fortalecer la narrativa de la historia. Al mismo tiempo, conocer e incorporar las percepciones y representaciones de la infancia en torno a sus objetos y a sus creaciones, les otorga nuevas perspectivas a los discursos sobre patrimonio y genera nuevos marcos referenciales para su valoración. Para ello debemos repensar la forma en que nos relacionamos con la cultura, pero, sobre todo, debemos repensar la forma en que nos relacionamos con la infancia.
Tamaño: 16x24cm / Año edición: 2019 / ISBN: 978-956-391-035-3 | Agotado
Irene de la Jara es Educadora de Parvulos formada en la Universidad Metropolitana de Cuencuas de la Educación y Psicopedagoga de la Universidad Central. Consta de distintos postítulos del área de la educación infantil y actualmente es docente de la Facultad de Educación, Psicología y Familia de la Universidad Finis Terrae. Entre sus publicaciones destacadas se encuentra "Adultocentrismo y género como formas negadoras de la cultura infantil" (Saberes Educativos, 2018) e Infancia y patrimonio: los objetos queridos (Dibam, 2014).